jueves, 12 de enero de 2012

algunas estrellas se fugan





adoro lo indeciso: lo que tiembla y ondula, 
lo que se tornasola;
agua, ojos, cabellos; seda, follaje, ola,
y el ritmo de las formas ovales.


llevabas esa tarde un traje rayado,
de brillo apagado, como tus ojos revelaban 
una verdad más profunda.


todos los silencios me parecieron tan superfluos
como las hojas muertas de octubre sobre el suelo.


cuéntale a las palabras
las historias oscuras que solo tú conoces;


no le digas a nadie que he vuelto a tus jardines
escóndeme bajo tu cuello de ángel
ocúltame bajo tu permanente desnudez
en tu mano profunda
en tu manto perfecto
en tu saliva sabia


vengo huyendo hasta la piel de tus murallas
la soledad me sigue muy de cerca


la luz lo ciega todo.


sólo me falta el cuándo, 
el adónde, un cuaderno de viaje, 
cartas de marear, coraje, brújula 
y que pongas en mí la confianza 
que yo he perdido. todo está dispuesto. 
(que yo he dispuesto. todo está perdido.) 


el barco que no existe, la mirada, 
los peligros, las manos del asombro. 

todo está preparado: en serio, en vano.










.

domingo, 1 de enero de 2012

algoritmo de un azul más profundo





un retrato muestra en un instante a una persona.
y detrás de él
hay algo más grande que su sombra.
















.

jueves, 29 de diciembre de 2011

código fuente





preguntó la joven al forastero:
–¿por qué no pasas? 
en mi hogar 
está encendido el fuego.


contestó el viajero: –quiero ser poeta,
y sólo deseo conocer la noche.


ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la penumbra su voz al viajero:
–¡tócame! –dijo–. ¡conocerás la noche!










.

martes, 27 de diciembre de 2011

un cuerpo interrogante




me instalo frente a ti, miro tus ojos
y vigilo el espacio donde tu voz me busca.

me estremece la sed con que te acercas al borde de mi sombra,
el hueco que descubres en la luz de mi espejo.

como un negador, 
estoy sediento 
de algún catastrófico sí.

ahora ponte sombra en los labios
y anochece los ojos.

¿dónde hallaste palabras tan claras?
tenía un millar de preguntas que hacerte
como, quizás, solamente se puede interrogar al mar inquieto.

callabas. y la boca entre las verdades clandestinas 
aclaraba tus hombros dorados, ese tiempo.

no decía palabras,
acercaba tan solo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe.
nunca me detengo sobre el mismo minuto.

todo está dispuesto, 
el hilo umbilical del horizonte
y el mandarino plantado 
que subraya estos versos suspensivos.

el eco siempre tiene la última palabra.














.

domingo, 25 de diciembre de 2011

(solo




sé que algún día 
vendrá la vida 
y tendrá
tus ojos)



















.